La argumentación se
produce en una situación de comunicación peculiar, en la que hay que tener en
cuenta tres elementos:
El emisor, el destinatario y el modo de comunicación.
•El emisor:
Es la persona que lleva a cabo la argumentación. En ocasiones, el emisor
permanece en el anonimato; es lo que ocurre, por ejemplo, en la mayoría de los
anuncios publicitarios. La naturaleza del emisor, su prestigio o su descrédito,
es un factor que añade o resta fuerza a la argumentación. El emisor se debe
expresar de manera sencilla, ordenada y adaptada a las circunstancias en que se
encuentra. El emisor tiene que exponer sus argumentos basándose en su
experiencia personal y en la opinión de especialistas, intentando ser siempre
objetivo.
• El destinatario: Es la
persona o grupo de personas a las que va dirigida la argumentación. El
destinatario puede ser individual o colectivo, concreto (una persona conocida
por el emisor) o genérico (un conjunto potencial de receptores a los que el
emisor no conoce).
• El modo de comunicación: Afecta a cuestiones como el carácter público o privado de la argumentación, la presencia o ausencia física del destinatario, la posibilidad de réplica por parte de este, etc.
La argumentación será eficaz en la medida en que el emisor consiga que el destinatario adopte el punto de vista defendido o bien modifique su comportamiento en el sentido deseado. Para ello, el emisor habrá de tener en cuenta tanto las características del destinatario como los factores relacionados con el modo de comunicación.
| Emisor |
![]() |
| Destinatario |
Otros Elementos:
• Objeto: Tema sobre el que se argumenta.
• Tesis: Postura del argumentador sobre el tema argumentado.
• Argumentos: Razones en las que se basa la postura a defender. Los argumentos forman el cuerpo de la argumentación y tienen que ser verosímiles y estar relacionados con la tesis.


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